Hay días que la recuerdas. Nadie lo sabe. Bajas del coche para quedar con un proveedor y te asalta su perfume.
Jugando con tu hijo, la cosa se pone peor. No puedes evitar la culpa. Te gustaría contárselo a alguien, ver si así desdibujas su silueta en tus sueños. No sabes si estás teniendo una pesadilla o un sueño dulce, por no decir húmedo.
Ella era dulce. Pero ya es tarde. En aquel tiempo, querías a alguien de quién presumir y no se estilaba tal cosa. No tuviste paciencia.
Valoraste la idea de ver a un psicólogo. Recorrer 800 kilómetros para quedar con un cura. El psicólogo no te daría el alta tan pronto. Debías pensar en una buena excusa para ausentarte. No te sería tan difícil, siendo un agente de producción, pero a estas alturas lo que necesitas es un Mago.
Yo conozco uno. Si das la talla, te invito a su casa. No te aseguro que te atienda. Ve preparando un plan B.
(CONTINUARÁ)
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